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Editorial

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Los trabajadores docentes privados estamos transitando el 2014 en un contexto complejo, en medio de una fuerte disputa por la hegemonía de nuestro sistema político y económico. Vivimos tiempos intensos y de conflicto con un sector del poder financiero internacional. En el fondo, se trata de una confrontación entre quienes reclamamos para el Estado y el Pueblo el control de la justa distribución de los bienes, y quienes pretenden concentrarlo en pocas manos. Nuestro País vivió una etapa histórica en la que se “alquiló” el manejo de la economía a un sector de empresarios y del mundo financiero. La Sociedad Rural, FIEL, el CEMA, la Fundación Mediterránea, Bunge & Born pusieron Ministros de Economía, que condicionaron al poder democráticamente elegido por el Pueblo, desde un verdadero “poder paralelo”. Este poder económico operó como un verdadero disciplinador de gobiernos y alteró sustancialmente las condiciones de vida y de trabajo de los habitantes de nuestra Patria.

En el pasado, los ministros de economía habían tenido un lugar relevante en nuestro país, casi a la par del Presidente de la Nación. Sólo desde la llegada del Presidente Néstor Kirchner en el año 2003, esta relación se puso en sus justos términos. La economía se subordinó a la política. Los ministros de economía fueron desplazados del centro y su rol fue hacer viables las decisiones políticas del titular del Poder Ejecutivo. Esta decisión estratégica ha posibilitado la ruptura que nuestro país concretó respecto del Anti-Proyecto Liberal Conservador.

La discusión de la deuda con los tenedores de bonos (“halcones” más que “buitres”) y la postura que se asuma frente a dichos acreedores es crucial para nuestro futuro. Se trata de decidir a dónde van a estar destinados nuestros recursos. Cada peso que se destine al pago de la deuda no se destinará a educación, salud, empleo.

Por eso los docentes no podemos estar ajenos a este contexto geopolítico, a esta contradicción fundamental. No se trata de economía sino de política. La política siempre implica una voluntad de acción que se encarna en un Proyecto. El Proyecto de País es una propuesta decidida, que debe necesariamente ser instrumento de liberación personal y social. Nosotros creemos en un Proyecto de Solidaridad, de Integración, de Justicia Social, de “dar más al que tiene menos”. Conscientes de la responsabilidad que nos toca, continuaremos militando en unidad con los trabajadores y sus organizaciones tanto en el plano nacional como en el internacional, para que tal Proyecto se consolide definitivamente.

En el ámbito gremial, durante esta segunda mitad del año buscaremos profundizar los avances en el proceso de negociación colectiva. Tanto en el caso de la Paritaria Federal Docente, como en el de la Comisión Negociadora de la Enseñanza Privada, se abren caminos y perspectivas sumamente interesantes, que debemos recorrer con convicción, propuestas y difusión al conjunto de nuestros representados.

Trabajaremos también para avanzar en la concreción de la negociación colectiva para los docentes privados universitarios. La suscripción del convenio colectivo de trabajo para los compañeros universitarios estatales es una excelente noticia que deja más visible la ausencia de un ámbito donde acordar las condiciones de trabajo para los docentes dependientes de universidades privadas. Debemos redoblar nuestros esfuerzos para alcanzar este objetivo.
Finalmente, queremos reiterar que en esta hora es indispensable promover una militancia comprometida. Una militancia que exprese un sentido de profunda pertenencia a la Organización, una renovada mística y un sentimiento de orgullo y profunda autoestima por pertenecer al Proyecto SADOP.

Los docentes privados tenemos que continuar ofreciendo un sindicalismo de calidad, que incorpora y promueve a dirigentes nuevos, que le reconoce a la Juventud sus espacios y valora la experiencia de los mayores, en un marco de fuerte UNIDAD INTERNA. Las elecciones que SADOP concretará en 2015 deben ser consideradas una oportunidad para concretar este objetivo. La unidad: esa es sin duda la FUERZA de los trabajadores.